¿Cuándo podrán volver a despedir por causas objetivas las empresas?

¿Cuándo podrán volver a despedir por causas objetivas las empresas?
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Uno de las limitaciones que han tenido muchas empresas que han recibido ayudas o se han acogido a ERTES durante la crisis del COVID ha sido la imposibilidad de utilizar la figura del despido por causas objetivas, con la consiguiente reducción en las indemnizaciones a los trabajadores. Pero ¿cuándo podrán volver a despedir por causas objetivas las empresas?

Porque muchas de ellas simplemente no se sostienen más con el número de empleados de antes de la crisis. Y las soluciones no son sencillas. Se puede ejercer un despido improcedente, pero el coste de la indemnización del mismo en muchos casos doblará lo que sería por causas objetivas. Y hay que recordar que muchas empresas ya han sacado a sus empleados de ERTES y siguen sin tener la facturación necesaria. En muchos casos no puede acogerse a la figura del ERTE por rebrote y todo apunta a que la prolongación de los ERTES no será para todos los sectores.

Todo esto pone muy difícil la supervivencia de muchas compañías. Se puede negociar una reducción de jornada con algunos empleados de forma temporal, sin que se incluyan en el ERTE. Siempre es mejor que un despido para ambas partes, para el trabajador porque sigue ligado a la empresa y para ésta porque no pierde un empleado formado y cuando recupere su nivel de facturación vuelve a aumentar las horas.

Tal y como están las cosas actualmente el despido por causas objetivas no puede aplicarse hasta el mes de septiembre. Lo malo es que si como todo indica se prorrogan los ERTES, se extenderán hasta final de año. Y este retraso puede ser un problema para muchas empresas, donde tienen por delante un otoño y un inviernos con pocos ingresos.

Además todavía no sabemos si se llevará adelante o no una nueva reforma laboral o cambiarán algunos aspectos. Parece que los motivos y los costes de los despidos no están encima de la mesa y las empresas podrán seguir acogiéndose a esta figura para que el coste sea menor. Pero puede ser que se retoque y no se permita utilizar esta figura en el futuro o sea mucho más restrictiva que actualmente.

Mucha incertidumbre que no ayuda a que las empresas puedan establecer un plan de ajuste realista para uno o dos años vista. Porque una cosa es iniciar la recuperación y otra diferente es igualar la facturación que muchos negocios tenían antes del COVID.Y para esto es muy posible que haya que esperar al menos un par de años en lo que mientras tanto se tendrán que abonar créditos pedidos.

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