Comunidades físicas y comunidades virtuales profesionales, lo que está por venir

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Hubs tecnológicos

De los coworking a las comunidades virtuales pasando por todo tipo de modelos intermedios. En este artículo voy a mencionar a empresas y actores del sector, y lo hago porque son los que más a mano me quedan, como ejemplos, pero no porque sean los únicos o necesariamente los más representativos.

Dentro de España, tradicionalmente Barcelona ha sido el núcleo más importante de generación de startups, al menos así lo creo, y todo el ecosistema alrededor. Aquí es donde posicionaríamos los hubs tecnológicos o los hubs creativos Últimamente parece que Madrid está tomando la delantera en relación a la capacidad de atracción de inversión en startups.

Pero en cualquier caso ese no es el tema que me me interesa hoy, sino el de las comunidades de profesionales. Es una actividad relacionada con el ecosistema, pero en realidad bastante diferente.

Coworkings

Poco hay que explicar sobre los coworkings entendiendo estos como praderas de puestos de trabajo para todo tipo de profesionales que comparten un mismo estilo de vida. A su alrededor pequeños despachos para las startups que necesitan un poco más de intimidad y de trabajo en grupo.

Algunos espacios coworking tienen como condición para ser partícipe la puesta a disposición de la comunidad de un cupo de horas de trabajo de su propia especialidad.

Estos modelos, que varían ligeramente de unos espacios a otros se basan en compartir espacio y recursos fundamentalmente. A mi me gusta mucho el modelo de Cink Emprende, por el momento solo con presencia en Madrid, pero tras su reciente inversión imagino que quieren expandirse. No son tampoco las comunidades que estoy buscando.

Meetups

Otro ejemplo de pequeñas comunidades son los meetups. Sólo en meetups tecnológicos tanto en Madrid como en Barcelona podemos encontrar cientos de estos encuentros. Este es un modelo interesante, pero la relación suele ser efímera o puntual, y tampoco es exáctamente el modelo al que me refiero.

Así que resumiendo no hablo de hubs de conocimiento, ni de coworkings, ni de meetups. No hablo de ecosistemas, sino de comunidades de profesionales, tengan o no su reflejo en el mundo de las startups o los meetups. Ahora explicaré cómo son.

Comunidades de profesionales

Las comunidades de profesionales en las que estoy pensando comparten unas cuantas cosas que son las siguientes:

  • Una forma de trabajar.
  • Un ideario.
  • Comparten de manera continua y diaria sus conocimientos, sus logros y sus fracasos (o aprendizajes como lo llaman ahora).
  • Se ayudan y se dan trabajo unos a otros, colaboran en proyectos y se apoyan incluso siendo competencia.

Creo que todo esto junto no lo cumplen ninguno de los entornos mencionados anteriormente. Voy a poner algunos ejemplos, y ahora más que nunca, que no se moleste nadie por no ser mencionado, comento lo que tengo más cerca y conozco.

Ejemplo de comunidad tipo empresa

Me refiero a empresas que funcionan internamente muchas veces como si de una comunidad se tratara, no de una empresa. Hay dos que me vienen a la cabeza, diferentes y de distinto tamaño. Muy diferentes en muchísimas cosas, pero tienen en común que trabajan siguiendo patrones de metodologías ágiles, y desde luego innovando mucho.

Cumplen con todos los requisitos de mi definición de comunidad siendo empresas, por cómo desempeñan el trabajo internamente. Son Aspgems y Sngular. Son las dos tecnológicas, pero no tendría por qué.

Ejemplo de comunidad bajo el mismo techo de trabajo

Se parece a un coworking, pero no lo es. De hecho creo que huyen en cierto sentido del concepto coworking, precisamente porque quieren ser una comunidad que comparte algo más. Para mi un ejemplo sería Cryptoplaza, vinculadas a las startups crypto en Madrid. Enseguida podemos pensar en otros colectivos asociados, pero no es lo mismo que una comunidad real que comparte día a día.

Ejemplo de comunidad virtual genérica

Las comunidades virtuales han existido siempre, alrededor de webs o portales temáticos, blogs, foros especializados, etc. Estas comunidades no siempre eran profesionales, incluso yo diría que existen más comunidades de aficionados que de profesionales (esto es mera intuición sin datos que lo corroboren).

Estas comunidades se están apoyando en herramientas online como servicio para trabajo en equipo. Una de las más utilizadas es Slack con una curva de aprendizaje muy rápida y que permite ser el eje de comunicación de la comunidad a la que se le añaden funciones de videoconferencia y otros espacios para compartir información.

En este tipo de comunidades conviven muchos perfiles diferentes de profesionales, muchas veces complementarios. Un buen ejemplo es Sinoficina. Aunque se define como un coworking online, en realidad es una comunidad que cumple con todas las características que he definido antes.

Ejemplo de comunidad virtual vertical

No quería dejar pasar la oportunidad de menciona una de las comunidades virtuales más interesantes que se han puesto en marcha hace relativamente poco. Se trata del campus o comunidad de Universidad Ecommerce. Hoy por hoy es independiente del área de formación que le ha dado origen, y un ejemplo muy bueno de una comunidad que surge alrededor de unos perfiles profesionales específicos que trabajan en un mismo sector. No solo se han asociado, sino que comparten entre ellos.

El futuro de las comunidades de profesionales

Estoy convencido de que este tipo de comunidades donde no solo se está asociado, sino que cada miembro la construye y colaboran unos con otros, van a seguir apareciendo en muchos ámbitos profesionales y no solo vinculado a desempeños digitales o tecnológicos.

Estas comunidades, estén en el ámbito que estén, presencial, virtual, dentro de una empresa, etc., constituyen un motor de innovación y aceleración de proyectos muy interesante que beneficia no solo a sus miembros sino a todos aquellos a los que se dirigen sus proyectos.

Creo que veremos más comunidades de este tipo y cualquiera que esté pensando en fomentar una vertical de su especialidad profesional, va por el buen camino.

Me recuerdan un poco en cierto modo a los Colegios Profesionales, en los que se cumplen las condiciones de comunidad que he descrito con la diferencia de que no todos los asociados participan de igual modo. Aunque se trata de estructuras muy antiguas en comparación con las nuevas comunidades que he descrito, y muchas veces son endogámicas en su modo de funcionamiento desvirtuando su origen, son un buen espejo donde mirar si queremos desarrollar una nueva comunidad profesional. La clave está en que exista una necesidad que sólo se puede cubrir en grupo.

Larga vida a las comunidades profesionales.